martes, 17 de noviembre de 2015

Esplendor en la hierba (Manuel Rodríguez García)


Sinopsis:

Nunca me habría imaginado a «Charlot» dominando la «esfera mágica» con sus «andares» tan característicos, corriendo la banda en un campo de fútbol como un extremo elegante disfrazado de Messi o de Cristiano Ronaldo… Del mismo modo, tampoco habría soñado una definición de Charles Chaplin tan «esplendorosa»: «Cuando veo un partido de fútbol, no sólo veo veintidós hombres corriendo detrás de un balón; veo algo más, veo algo divertido, muy divertido: a veintidós hombres que, como en mis películas, se acercan y se alejan; se caen y se ponen de pie; se juntan y se separan, se buscan y no se encuentran… y entonces me río».

El fútbol tiene ámbitos de expresión diversos y mantiene unas exquisitas sensibilidades… El fútbol debe ser bello, estético, no tiene por qué ser feo, sucio, torpe; los resultados mejor obtenerlos con gracia que atrae y que no repela el buen gusto… Fútbol sano, sin patadas extemporáneas, sin zancadillas traicioneras. El fútbol no tiene tierra concreta, ni límites geográficos, tampoco los tienen los futbolistas…

También, el fútbol es para mí una lucha de inteligencias más que una confrontación atlética, o de habilidades técnicas de sus famosos protagonistas. El fútbol siempre me pareció un «esplendor en la hierba», pleno de emoción, brillo, resplandor, apogeo, grandeza, gloria, hermosura, explosión, algarabía, pellizco… Todo eso puede ser un partido de fútbol y, seguramente, mucho más.

Lo imprevisible es lo que le da aún grandeza al fútbol como lo fue esta reflexión de Camilo José Cela: «Varios cientos de miles de españoles, a lo mejor millares de miles, aplican sus energías los lunes, los martes y los miércoles a glosar los lances del partido de fútbol que ya pasó, y sus arrestos de los jueves, los viernes y los sábados a predecir los aconteceres del partido de fútbol que está al caer. Los domingos descansan y van al fútbol: a sufrir o solazarse, honestamente, viendo sufrir a los demás».

«El fútbol es un juego colectivo con momentos supremos individuales», escribí en «Apología del fútbol». Creo que el fútbol ha devenido, para todos los que de su espectacularidad han gozado, en un subyugante «esplendor en la hierba»…

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